Ángel de la Guarda:
Te escribo esta carta para contarte la historia de nuestro Súper Ángel, un Ángel muy valiente y con un don muy especial, el don de unir. Yo soy la tía de Mariana, ella es la hija de mi hermana. Mariana llegó a nuestra vida el 2 de agosto del 2004, para todos en la familia fue una gran sorpresa saber que estaba embarazada, pues sería madre soltera, pero desde el primer momento mi Mamá y yo decidimos acompañarla incondicionalmente en este nuevo camino por el que la vida la estaba llevando. Fue un embarazo normal y después de una cesárea programada nació Mariana, una bebé de muy buena salud que peso 3.400 gramos y midió 54 centímetros.
Con la llegada de Mariana a nuestras vidas se hicieron grandes cambios: mi madre se retiró de trabajar y se dedicó a ser más que una abuela, se convirtió en madre especial en la crianza de la bebé y así mi hermana pudo seguir trabajando para construirle un futuro digno a Mariana. Después de ese 2 de agosto los meses pasaron y nuestra vida siguió normalmente, aunque había un Ángel en casa nunca nos imaginamos que ella era un Súper Ángel muy especial y nunca nadie se percató que tenia un don, el don de la unión. Mariana llegó a nuestra vida para unir a esta familia y ya son 4 años los que llevamos juntos recorriendo el camino de la lesión cerebral de Mariana.
Con la llegada de Mariana a nuestras vidas se hicieron grandes cambios: mi madre se retiró de trabajar y se dedicó a ser más que una abuela, se convirtió en madre especial en la crianza de la bebé y así mi hermana pudo seguir trabajando para construirle un futuro digno a Mariana. Después de ese 2 de agosto los meses pasaron y nuestra vida siguió normalmente, aunque había un Ángel en casa nunca nos imaginamos que ella era un Súper Ángel muy especial y nunca nadie se percató que tenia un don, el don de la unión. Mariana llegó a nuestra vida para unir a esta familia y ya son 4 años los que llevamos juntos recorriendo el camino de la lesión cerebral de Mariana.
Mariana visitaba el pediatra regularmente, era una niña muy saludable con un crecimiento normal, pero cuando cumplió 8 meses de edad empezamos a notar que no tenía habilidades motoras, no se sentaba, ni agarraba objetos; el pediatra siempre descartó que algo malo estuviera pasando, solo dictaminó que se debía a que era un niña muy grande, gordita y consentida. Bueno al parecer todo se iba a resolver con una dieta más balanceada, menos cariño y un poco de estimulación. Los días pasaron y todo indicaba que Mariana no quería combatir esta batalla, se estaba rindiendo, su mirada siempre estaba perdida, no reconocía las personas y su movilidad era nula, le costaba mucho sostener la cabeza y así mismo su salud empeoró; constantemente sufría de alergias respiratorias, neumonía, estreñimiento, indigestión, convulsiones, entre otros. Una nueva pediatra confirmó lo que nadie quería escuchar, -algo malo pasa con Mariana, tiene un retraso psicomotor importante, los exámenes nos dirán que le pasa- Asustados, sorprendidos e impactados recibimos esta noticia y solo nos podíamos preguntar ¿que paso?, ¿como paso? y ¿en que momento?, indudablemente perdimos tiempo buscando respuestas inútiles mientras los especialistas, pediatras, neurólogos, terapistas y psiquiatras buscaban respuestas. Examen tras examen, resultado tras resultado, vivíamos una contradicción, en Mariana todo estaba bien pero algo funcionaba mal, los exámenes salían siempre con resultados buenos pero el cuerpo de Mariana nos mostraba todo lo contrarío. Nadie encontró un diagnostico y al no encontrarlo algunos se lanzaron a dar el propio. Una neuróloga apresurada por dar un veredicto la descartó, -Mariana no caminará, no hablará, nunca podrá comunicarse y se irá deteriorando, ¿Por qué? , No lo sabemos, pero así será y hay que aceptarlo. Seguramente no vio el potencial en sus ojos, la esperanza en su mirada y la fortaleza de su espíritu. Cómo podíamos aceptar que habíamos perdido la batalla sin ni siquiera a verla empezado. A pesar de que muchos pronosticaran fatalidad, mi hermana nunca desistió de luchar y de intentar ganar, ella ha descubierto en Mariana todos su potencial y hasta el día de hoy ha hecho hasta lo imposible por recuperarla y lo está logrando. Gracias a Dios hoy Mariana vive todo lo contrario a lo que esta neuróloga había vaticinado.
Después de tanto recorrer, de ir de un doctor a otro, una terapia a otra, conocimos un Súper Ángel, uno de carne y hueso, uno de tan solo 6 años de edad que luchaba y ganaba en una gran batalla contra una lesión cerebral, una hermosa niña llamada Emilia. Dios nos puso este Súper Ángel en el camino para que nos guiara hacia los Institutos para el Logro del Potencial Humano en Philadelphia, con muchos esfuerzos económicos y después de retirarse de trabajar mi hermana fue en el 2007 a Aguascalientes, México, para tomar el curso “Que hacer por su niño con lesión cerebral”. Inmediatamente después de volver del curso empezaron: Mariana, la Mamá y la Abuela, el programa en casa ya lleva 19 meses y dos visitas a Philadelphia. A simple vista puede parecer un milagro pero los avances que ha tenido son más que un milagro, son el resultado del trabajo y la dedicación de un equipo conformado por el amor que todos en la familia le tenemos a Mariana. Hoy ya no nos interesa saber que pasó con Mariana o el porqué de la lesión cerebral. Lo que importa ahora es todo lo que podemos aprender y hacer por su bienestar. En este equipo, todos tenemos un papel muy importante, unos ayudan económicamente, otros físicamente, otros moralmente y otros con algo más, dedican su vida a Mariana. Como mi madre la Abuela de Mariana y mi hermana.
Haciendo este programa, Mariana hoy está mejor que ayer pero indudablemente mañana estará mejor, ella hace un año no ha sido hospitalizada, su crecimiento en el último año fue espectacular, hoy sabe leer y esta aprendiendo a sumar. Aunque su gran enemigo es la movilidad, hoy ya logra desplazarse por el plano inclinado, mueve piernas, brazos y sostiene la cabeza. Con ayuda del programa fisiológico como las mascaras y la maquina respiratoria, su lenguaje ha mejorado y ha empezado a emitir pequeñas palabras. Mariana es nuestra Súper Ángel, guerrera y valiente, que nos ha enseñado a defender aquello que vale la pena, a dominar nuestros miedos y a sobreponernos a la adversidad. Mariana nos ha demostrado que la felicidad se consigue disfrutando los pequeños momentos que ocurren todos los días, cada logro de Mariana es el combustible de nuestro motor, un motor que se ha formado con el amor y la unión familiar, con el que Dios nos ha bendecido y a iluminado nuestra vida.
Las personas más cercanas a mi hermana y a Mariana somos mi Madre (62 años) y yo (29 años) que soy la madrina, su única tía y hoy compartimos un sueño: poder tomar el curso “Que hacer por su niño con lesión cerebral”, para poder ayudar a mi hermana en la realización de un excelente programa y tener la tranquilidad de que sí ella no está., nosotras podremos continuarlo. Con mucho esfuerzo hemos logrado llevarla a Philadelphia dos veces con la ayuda económica de muchos, pero como tu sabes estos viajes se deben hacer cada seis meses y conseguir el dinero cada vez nos genera una incertidumbre y un trabajo muy grande, por lo que para nosotras ha sido imposible hasta ahora realizar el sueño de hacer el curso .
Atentamente,
La Tía y la abuela de Mariana
CAROLINA MORA ARIAS
amiga, simplemente hermosa esta carta, hasta par de lágrimas corrieron del sentimiento tan bonito que transmites aqui. que Dios bendiga a ese súper ángel que llegó a sus vidas.
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